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El cambio climático y la migración de las plantas Imprimir E-Mail

30Obra_7_Inecol.jpgEl cambio climático global es un fenómeno que forma parte de la historia de la tierra. A lo largo de sus 4,600 millones de años, el planeta ha sufrido grandes fluctuaciones y variaciones en el clima, cambiando marcadamente de cálido a gélido. Por ejemplo, estudios realizados sobre depósitos de polen, sedimentos de mantos coralinos, anillos de crecimiento de los árboles y análisis del aire fosilizado en núcleos de hielo de la Antártica indican que tan solo en los últimos 420 000 años la temperatura del planeta ha mostrado cuatro ciclos de cambio climático global.

Se tiene la idea de que para que se produzcan esos grandes cambios tienen que ocurrir también grandes variaciones en la temperatura, pero esto no necesariamente es así. Las temperaturas promedio de la tierra entre una época fría, donde los glaciares cubrían la superficie de la tierra, y otras como la actual, donde los hielos solo se restringen a los polos, es de tan solo 5°C o 6°C. De ahí la preocupación de que pequeñas variaciones en la temperatura global pueden ocasionar grandes transformaciones en los climas y por lo tanto en los ecosistemas y las formas de vida de la tierra, como en el caso de las plantas.

La Paleobotánica, la ciencia que estudia los fósiles de las plantas, su evolución y relaciones con el medio, da cuenta de los cambios y la variabilidad de las floras (grupos completos de plantas de muchas especies) en distintas regiones geográficas del pasado ayudando a conocer la disposición de los continentes y el clima reinante en los periodos geológicos, por ejemplo en el Cuaternario, hace 1.7 millones de años, hubo grandes migraciones de floras a consecuencia de las glaciaciones.

En el escenario que se vislumbra es probable que los cambios de temperatura y precipitación sobrepasen los valores límite de adaptación de las plantas en muchos lugares, propiciando cambios en la distribución y abundancia de las especies. La migración de las plantas como respuesta al cambio climático, ha ocurrido en el pasado y también ocurre hoy. De hecho, esto se ha estado observando en los últimos 20 años en lugares como Gran Bretaña, donde se tiene información muy detallada de su distribución.

¿Qué tan rápido se desplazan las plantas?

Las cifras son diversas y sorprendentes. Los registros fósiles indican migraciones de 20 a 40 km por siglo, aunque algunas especies de plantas pudieron migrar distancias hasta de un 1 km por año. La migración de las plantas puede ser latitudinal y altitudinal. Un estudio realizado en las montañas de Europa, comparando la distribución de 171 especies de bosque entre los años 1905 y 2005 ha registrado que más de dos tercios de las especies estudiadas han cambiado su óptimo de elevación y se movieron hacia partes más altas, desplazándose en promedio entre 20 y 40 m por década. El desplazamiento es mayor para las especies limitadas a las montañas pero también para las especies del pastizal, las cuales se caracterizan por una tasa de renovación mayor. El cambio climático afecta los intervalos de distribución en sus márgenes.

Otros estudios también muestran que las plantas en las regiones boreales, en el ártico y las montañas, serán muy sensibles al calentamiento; no hay duda que un calentamiento moderado induce procesos de migración, plantea avances altitudinales de 8-10 m por década, y se cree que tales procesos inducirán a la extinción de algunas especies como es el caso de ciertas plantas alpinas que ya se encuentran en los límites de su distribución y que no podrán avanzar a mayor altitud.

En el caso de México los estudios enfocados a determinar las posibles alteraciones en los tipos de vegetación del país debido al cambio climático señalan que es muy posible que casi 50 % de la cobertura vegetal tenga modificaciones, y pronostican que los bosques templados ubicados en las partes altas, es decir en las montañas, como es el caso de los bosques de coníferas, de pinos y los de niebla, serán los más afectados, y en menor medida los bosques tropicales.

Algunas simulaciones computacionales hechas para pronosticar la posible distribución de la vegetación en el futuro cercano bajo el efecto del cambio climático sugieren que es poco probable que ocurra un fuerte movimiento de ecosistemas o de biomas porque las distintas especies tienen diferentes tolerancias climáticas y diferentes capacidades de migración, y se ven afectadas de manera diferente por la competencia con las especies en áreas nuevas a colonizar.

Las especies tienen diferentes capacidades de dispersión. Por ejemplo las esporas de los helechos y las semillas de las orquídeas, son tan pequeñas que pueden ser transportadas grandes distancias por el viento, dispersándose más fácilmente que otras especies cuyas semillas son más pesadas. Las plantas cuyas semillas son dispersadas por aves o murciélagos también tienen mayores posibilidades para migrar.

Las limitaciones que impone el proceso de dispersión en sus diferentes expresiones (definido como el período medio entre germinación y producción de semillas) sugieren que pocas especies vegetales podrán estar en condiciones, según las proyecciones, de ajustarse a las modificaciones impuestas por el cambio climático pues hay que considerar que las semillas además de viajar, deben encontrar un lugar propicio para germinar y crecer.

En particular los árboles son las especies que tienen menos posibilidades de desplazarse a la velocidad que plantean los cambios de las condiciones climáticas que se estima ocurrirán con el cambio climático actual inducido por las actividades humanas. El efecto negativo de esta presión ambiental agrava el hecho de que casi 9% de las especies de árboles del mundo corren el riesgo de extinguirse y la deforestación en el trópico supera las 130 000 hectáreas por año.

El cambio climático puede forzar a las especies a emigrar o modificar su distribución mucho más rápidamente de lo que su capacidad les permite. Además de que el terreno debe permitir la migración, ya que las montañas, los valles y la presencia de zonas muy secas o muy húmedas pueden dificultar la migración de las plantas, pues son barreras naturales al desplazamiento de los seres vivos. Pero ahora el desplazamiento de las plantas, y en especial de los árboles, hacia nuevos ambientes enfrenta obstáculos que no existían en el pasado, tales como las áreas urbanas y agrícolas.

El panorama se vislumbra más complicado para la biodiversidad, si no atendemos anticipándonos al problema con medidas para compensar y reducir los efectos de los procesos generados por el ser humano que interfieren con el desplazamiento y supervivencia natural de las especies. Todo lo cual requiere adoptar una mentalidad innovadora ante nuestros patrones de producción y consumo de bienes y servicios.

Griselda Benítez Badillo
Arturo Hernández Huerta
Instituto de Ecología, A. C.

 
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