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El efecto del cambio climático sobre la distribución de las bromeliáceas epífitas de Yucatán Imprimir E-Mail

34p_L.jpgPor Javier Sánchez de la Vega / Enlace Institucional CICY

A partir del incremento del CO2  ocurrido desde la revolución industrial, la temperatura ambiental se ha elevado paulatinamente, lo que ha producido efectos negativos sobre los diversos tipos de flora y cultivo. Posiblemente eso explique una baja en la producción de cultivos y presencia de flora en las zonas templadas de nuestro país, comentó la Dra. Casandra Reyes García durante la ponencia El efecto del cambio climático sobre la distribución de las bromeliáceas epífitas de Yucatán.

La investigadora del CICY destacó que a la par de este cambio, los efectos de la temperatura han modificado también los patrones de lluvia, propiciando así un cambio en la fisiología de las especies como respuesta al cambio climático, por lo que detalló que de continuar esta tendencia se espera que las repercusiones sobre las zonas naturales sean aún más notables.

Mediante gráficas comparativas de gradientes de temperatura y distribución de la población de algunas plantas, señaló que las epífitas han presentado una tendencia de migración de especies hacia los puntos más altos dentro de su zona de distribución con el fin de encontrar un ambiente más propicio. Sin embargo, destacó que algunas plantas del orden de las cactáceas, agaváceas y bromelias, conocidas también como plantas con metabolismo ácido de crasuláceas (CAM), han logrado adaptarse y no se encuentran en la necesidad de llevar a cabo un proceso de migración.

Tomando en cuenta el gradiente en la cantidad de precipitación como una manifestación del cambio climático, la investigadora se avocó a estudiar cuál es el estado actual de las bromeliáceas epífitas en la península de Yucatán, qué limita su distribución y cómo reaccionan ante los cambios de clima.

Explicó que su trabajo se centró en caracterizar el estado actual de las poblaciones; caracterizar el micro ambiente y la fisiología in situ a través de isótopos estables de carbono y oxígeno; así como llevar a cabo un monitoreo de las poblaciones a estudiar para desarrollar modelos que permitan describir la distribución actual de las especies y hacer proyecciones hacia el futuro.

Como ejemplo de uno de los muestreos llevado a cabo en la selva baja de Dzibilchaltún durante 2009, la investigadora indicó que las observaciones confirmaron los efectos ocasionados por el incremento de la temperatura en un año que fue muy seco, ya que de los 365 individuos de epífitas que componían la muestra, alrededor del 70% perecieron y solamente hubo un 20% de nuevos individuos que se establecieron. Esta sensible disminución del 50% de la población habla de un efecto un poco más dramático de lo que se estableció en los modelos. No obstante para lo que resta de 2010, Reyes García confía en que la población de epífitas se recupere debido a una mayor presencia de humedad.

Finalmente, la académica aclaró que en la zona de Dziblichaltún se han comenzado a apreciar las primeras muestras de una migración moderada y recambio de especies de bromelias, lo que es una consecuencia clara de la influencia de las actividades humanas dentro de un área rica en flora endémica.

 
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